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sábado, 18 de mayo de 2013

Semana Santa 2013: Miranda (8)

Despedida y cierre. La última excursión de estas vacaciones. El equipo: mi padre, Pau, Elías y yo. No seguimos una ruta, sino que mi padre improvisa una. ¡Qué palizón!
Tomamos el camino de Las Nogueras y seguimos como si quisiéramos ir al Molino del Batán. En el cruce donde el cortafuegos aparecía a la derecha del camino, decidimos subir por el cortafuegos. Subido éste seguimos un poco más antes de descansar.

Mirada hacia el norte
Seguimos el sendero que hemos tomado, que nos conducirá al camino del Hornillo.
El camino que se ve en la montaña de la derecha es el de las Esperillas
Rosa piposa floreciendo
Ya casi hemos llegado al camino del Hornillo, pero hay un pequeño problema: el río va muy, muy lleno. Hay que cruzarlo, pero está visto que no es por el punto que muestra la siguiente foto.
El río baja con fuerza
Cruzado el río, volvemos a la aldea por este camino, el del Hornillo. Estábamos reventados.
Una agrupación de piedras un tanto singular

La agrupación de piedras de la foto anterior se ve al fondo
Esta ha sido la última excursión de estas vacaciones. Mañana volvemos a casa. Esta semana ha sido un ejemplo de cómo podemos ver el vaso: medio lleno o medio vacío. Podríamos habernos quedado con que se nos olvidó echar algunas cosas a la maleta, con que las fundas de los nórdicos nos dieron problemas y con que llovió mucho. Pero nos quedamos con que habíamos salido de vacaciones, cambiado de aires, hecho excursiones que no pensábamos que podríamos hacer y estado en familia. ¿Cómo veis el vaso?

Semana Santa 2013: Miranda (7)

Nos queda una ruta por explorar: El Hornillo. Hemos tomado ese camino en más de una ocasión, pero nunca hemos llegado al Hornillo. En esta excursión nos acercamos bastante.
A destacar: el camino discurre paralelo al río. Lleva tanta agua que el sonido nos acompaña de fondo toda la excursión. El paisaje es diferente a los otros (Aliseda, Molino del Baltán y Esperillas).

El río va lleno

El camino es muy suave
¿Pliegues o fallas?

Garbancillo
Vemos garbancillo. Los pastores debían evitar que las cabras y las ovejas lo comieran. Se volvían locas y había que rajarles las orejas para que sangraran y volvieran en sí.

Este camino ofrece más flores que los anteriores

No olvidemos que todo es rocoso

Semana Santa 2013: Miranda (5)

Hoy la excursión tarde está clara: "El Salto del Fraile". Con ese nombre aparece en los mapas. Si oyes hablar a los mirandeños de "La Cola de Caballo", son lo mismo. Hoy se ha apuntado Elías; me encanta enseñarle aquellos caminos que hacía cuando iba cada verano y aún no lo conocía.

Salimos de casa, bajando por la Calle de Las Escuelas. Girando a la derecha al final, tomamos la Calle Madrid. Caminamos un poco más y nos dejamos a la derecha la Calle del Oro (Calle del Tesoro, según mapas y cartel actual). Seguimos hacia el cruce de caminos; recto, hacia las Nogueras; a la izquierda, hacia la Aliseda y a la derecha, hacia el Hornillo. Tomamos el camino de la derecha.

El camino al Hornillo
Jara pringosa en Las Esperillas
Pasados los chalets, llega un momento en el que el camino hace un giro pronunciado hacia la izquierda. En ese punto, a la derecha hay algunas encinas, que es hacia donde vamos, adentrándonos así en las Esperillas. La jara pringosa crece cómodamente en esta zona. Subimos siguiendo lo que podría llamarse pista forestal. Llegará un momento, en lo más alto, que si seguimos caminando, veremos tres caminos. En este momento, da igual el que tomemos. No perdamos de vista que el que nos interesa al final es el de más a la derecha. Ya no muy lejos de nuestro destino, destaca el color rojizo del terreno.

Surfeando en el barro
 
Este color rojizo es característico
Vamos a dar a una especie de cruce. A la derecha, parece que nos adentremos demasiado en el bosque, pero no es así. Estamos llegando. Tomamos ese camino y ya escuchamos el ruido que hace el agua al caer.  
Aspecto del cruce, una vez pasado

Padre e hijo de charla
La Cola de Caballo es una cascada, que es más o menos vistosa según lo que haya llovido. En verano, apenas la podemos ver. En Navidad, ya nos pareció una proeza avistarla. Esta Semana Santa, se veía y oía como una cascada de verdad.


En El Salto del Fraile

Si observamos bien, abajo hay otra cascada
Para regresar, basta con deshacer el camino.

Poco avanzada está la Primavera


Dos caminos
Paisaje



La aldea, al fondo